
Llueve lento, cadencioso, interminable,
mis pestañas se deslizan,
están mojadas
y van tomando su espacio.
Son sus persuasivas consonantes
las que llegan, las que calan;
las que encuentran el punto exacto
entre mis venas, mis acuerdos
su rumbo y mi cuento.
Es aquello que convierte
lo que toca de mi cuerpo;
en su aire, en mi enredo.
Son sus táctiles besos
los que matan, los que salvan;
los que encuentran la pócima sarcástica
al veneno que me envuelve,
que me invade y me recorre.
Es aquello a lo que pertenezco,
a lo que regreso en cada vida;
en cada desvarío y en la cordura.
Son sus manos convincentes
las que estriban, las que crean;
las que deciden y destruyen a su alarde,
las que se mastican en una sola bocanada
mis palabras con acentos invisibles.
Es aquello que a voluntad me contiene
y me respira sin pedirlo;
tímido, indomable y con deseo.
Llueve lento, cadencioso, interminable,
mis pestañas ya se cierran,
están cansadas, adormiladas
se tienden refugiadas en la almohada…
…y ya te sueño.
GloW